
Ayer mientras esperaba la serie en el pico en una de mis playas preferidas , abrigado con mi gorro de neopreno y un traje 5/4 con una licra termica por debajo me sorprendi pensando en la idea de si la gente que vivimos en sitios frios de inviernos duros somos masoquistas o simplemente es que somos de otra pasta.
Galicia es donde vivo , y teniendo en cuenta a lo que me dedico , no lo tendria muy dificil para poder establecerme en cualquier otro lugar con un clima mas amigable , pero si quereis que os sea sincero y a pesar de que se me ha presentado mas de una oportunidad para emigrar , aqui estoy muy a gusto.
Con este texto no pretendo romper ninguna lanza a favor de esta tierra , sino mas bien reflexionar acerca del modo en que las personas que practicamos este deporte a veces tan sacrificado nos vinculamos al lugar donde vivimos a traves de unos enlaces invisibles que nos van a impedir alejarnos demasido tiempo de ella en caso de tener que hacerlo por obligacion.
Aqui mientras estas en el agua en un dia gris de puro invierno puedes llegar a encontrarte de frente con sensaciones unicas que te haran amar al mar y la vida surfista de una forma nueva y eterna.
Las gaviotas a veces son las unicas compañeras de viaje , y te avisan con sus juegos planeando sobre la pared de las olas de la serie de su inminente llegada.
Ocasionalmente la visita de las familias de delfines te recuerdan que tienes el privilegio de poder disfrutar de un medio que antiguamente esta vetado para las personas por carecer de medios para ello , y cuando ves que en el momento de romper una ola en ese pico al que nunca llegas porque hasta el hay una remada del demonio a un delfin saltar , hacer una pirueta y caer de nuevo al agua para seguir nadando en libertad no puedes hacer otra cosa que sentirte profun damente agradecido por tener ese asiento en primera fila reservado para ti.
Los viento del sur que peinan con fuerza las olas y te congelan al salir para cambiarte tambien tienen un magnetismos especial. La luz para la fotografia es unica y las escasas horas de dia que tenemos nos obligan a esforzaros mas aun si cabe para poder disfrutar de un buen baño.
Y por ultimo estan los otros surfistas que estan en el agua.
Siempre he creido que el surf es un deporte muy individual , en el que progresaras siempre y cuando aprendas a relacionarte con el mar , respetando su poder y aprendiendo a valerte de el para mejorar y aumentar tu nivel , y ahi el resto de surfistas poco pueden hacer por ti. Es mas , te molestan si el numero de ellos es excesivo , como sucede en muchas ocasiones durante el verano.
Pero en invierno ya no son rivales , sino compañeros de fatigas.
Antes de entrar te gusta comentar cual sera la mejor manera de llegar al pico sin ser engullido o apaleado por las enormes espumas , y durante la sesion admiras cada bajada sin un apice de envidia porque sabes que la siguiente te toca a ti y no va a haber nadie para saltartela o vas a tener que bajar haciendo eslalom.
Es el surf de invierno en una tierra de mar helado y condiciones duras , que mantendra a raya a los curiosos hasta la llegada del calor estival , pero tambien es el surf que nos mantiene unidos por siempre al menos en nuestro corazon a Galicia.
Los surfistas del invierno seguiremos soñando con los viajes a destinos de ensueño , aguas calidas y daikiris durante la puesta de sol en alguna isla del Pacifico , pero mientras tanto sabemos que nadie nos puede quitar nuestra pequeño trozo de paraiso en la tierra en el lugar que nos ha tocado la suerte de habitar , sin olvidar que para aprender a hacerlo hay que ser de otra pasta...
Surfing Life...




















