Cuando conoci a Herrante...
Llevo varios dias siguiendo a ese humano por todo mi territorio y nunca habia conocido a ninguno con tanta determinacion.
Donde yo vivo es normal recibir la visita de la gente. Para mi es mi gran territorio de caza a la vez que mi hogar , pero ellos se empeñan en ponerle el nombre de reserva natural. Que hagan lo que quieran si con ello son capaces que mantener alejados a los cazadores que se dedican a diezmar las poblaciones de alces y conejos , asi vivire mas tranquilo hasta el fin de mis dias en este mundo que ya no deja sitio para los de mi especie.
Pero tal como os contaba , me encontre con Herrante hace algo mas de dos lunas , en el extremo oriente de mi zona de caza , mientras acechaba a un grupo grandes ciervos , y cuando estaba proximo el momento de hacer la ultima aproximacion para asi poder saltar como un resorte , un crujido en el suelo puso en alerta a la familia de herbivoros , que se apresusaron en dejar la zona. No por mi presencia , que hasta ese momento era indetectable para ellos , sino porque entre las sombras de dos grandes secuoyas aparecio el , caminando lentamente , con la cabeza agachada denotando cansancio , y totalmente ajeno a la escena que estaba estropeando con su inesperada aparicion.
Asi que , ya resignado al saber que ese dia tampoco iba a comer me puse a seguirlo con cautela.
Herrante era un humano joven , de unos treinta años de edad , y vestia ropas oscuras , lo que le ayudaba a confundirse por la espesura , pero a pesar de su logrado mimetismo no parecia un cazador. Pantalon de color pardo y una camisa de cuadros envejecida quien sabe si por los años de uso o por la dureza de la marcha a la que estaba siendo sometida por su portador , y una mochila de tamaño medio , en la que bien podia caber una pequeña tienda de campaña , un saco y algo de ropa. Y bajo el brazo un objeto plano y alargado envuelto en una funda fina de rayitas que nunca habia visto antes.
En un principio tenia los cinco sentidos centrados en intentar adivinar las intenciones de ese ser , ya que me tenia totalemente deconcertado. No caminaba como los turistas , y ni siquiera lo hacia por los senderos marcados para favorecer la seguridad de los de su especie , sino que trazaba un rumbo mas o menos fijo hacia el lugar por el que se pone el sol todos los dias. Creo que ellos lo denominan Oeste , y curiosamente si caminas hacia el durante un par de dias mas , llegaras al final de mi territorio , que termina en una linea de inmensos acantilados en cuya base se extiende la mas grande extension de arena que nunca he visto.Y el mar , mi frontera natural
Asi que aun no se por que Herrante esta atravesando mi hogar en esa direccion ni por que de vez en cuando se detiene frente al curso de algun rio tras un extraño aparato negro apoyado sobre un soporte de tres patas. Esto ultimo se lo he visto hacer antes a miles de visitantes , pero todos se vuelven por donde han llegado menos este. El continua su camino con su alargado objeto plano bajo el brazo.
Estos dos ultimos dias de camino estan siendo mas duros para el , pues el tiempo ha empeorado y durante el dia una constante manta de lluvia fina no deja de empapar el bosque.
Yo ya tengo el estomago lleno. Ayer durante el anochecer, sorprendi a un castor lejos del agua. El traqueteo de sus dientes sobre un tronco no le permitio ver como yo me apostaba tras un matorral ,y en un momento , salte sobre el para poder saciar mi apetito. Asi , a la mañana siguiente Herrante aun estaba durmiendo es su pequeña tienda de tela cuando yo ya esperaba el reanudar de su marcha mientras hacia la digestion apostado sobre la rama de un viejo pino rojo.
Esa mañana era especialmente fria y humeda , y el humano antes de empezar a caminar de nuevo se paso un buen rato con su objeto de tres patas en las manos observando el entorno.
El bosque estaba precioso. La primavera matiene todo de un color verde muy intenso , y las enormes plantas de helechos parece como si intentasen retener a ras de suelo toda la humedad posible son su enormes hojas. Las pisadas no dejan huellas gracias al manto de materia vegetal y musgo que lo cubre todo , y el aire esta impregnado con un poderoso aroma resultante de mezclar el olor de la lluvia caida durante la noche , el de las primeras flores de la estacion que timidamente empiezan a aparecer ayudadas por los rayos que el sol consigue hacer llegar al suelo entre las copas de los arboles y el del rio , que en esta epoca se convierte en una ruta para los salmones mas impacientes por aparearse en su curso alto.
Herrante ya me ha visto mas de una vez desde que lo sigo hace dias , pero parece saber mucho de mis costumbres , porque no parece para nada intimidado por una presencia que a menudo es inquietante para los humanos.
No en vano soy un puma , el felino mas grande de estas latitudes, y el unico depredador que me hace sombra despues de un cazador armado con un rifle es el gran oso pardo , amo y señor de bosques y montañas , y que si debe ser temido , pues un encuentro con el facilmente puede acabar en tragedia si no se sabe como actuar.
Pero lejos de querer encontrarme con semejante alimaña empiezo a seguir al humano. El sol empieza a ascender en el cielo y hoy , camina de forma mas rapida , como sabiendo que el fin de su peregrinaje esta mas proximo.
No lo comprendo , yo llevo aqui toda mi vida y si que si no nos detenemos mas al final del dia habremos llegado a los acantilados sobre el mar , pero ¿como puede este humano saber lo mismo que yo si es la primera vez que recorre estos parajes?
Siempre me asombrare pensando en esto , en como estos seres que bien podrian parecerse todos a Herrante , son capaces por un lado de convivir durante un tiempo con mi naturaleza , sin estorbarnos mutuamente , pero por otro se dedican a convertir mi habitat en un lugar cada vez mas reducido , rodeandolo de enormes urbanizaciones y autopistas que nunca me atrevere a cruzar por temor a ser embestido por esos enormes vehiculos que circulan por ellas a velocidades que nunca alcanzare por mucho que acelere mi carrera.
Pero el dia avanza y pronto el bosque llegara a su fin. Por la tarde el humano ha salido de la permanente sobra de la bobeda arbolada y se dirige con determinacion hacia el borde del acantilado , disponiendose a pasar la noche en el , frente al oceano pacifico que se extiende bajo sus ojos , tiñendo la vision hasta el horizonte de azul.
En este punto los sonidos cambian y ya no me son tan familiares. Sin atreverme a dejar la seguridad de la espesura tomo posicion sobre un enorme macizo de rocas que se encuentran justo en la linde de la zona arbolada y desde alli puedo seguir observando los movimientos de Herrante. Ha montado de nuevo su tienda y se dispone a hacer un fuego para calentarse.
Aqui recibimos la visita de la brisa del mar. Suave y calida , pero algo molesta para dormir , y ademas oculta otra gran cantidad de sonidos.
El aire tiene aqui un olor totalmente diferente , a sal , a rocas cubiertas de algas y a las aves que no para de planear y jugar con las corrientes y cuyos chillidos no dejan de molestar a mis sensibles oidos. Este aroma sube por el acantilado alcanzando nuestra posicion y llenando la atmosfera con el y me hace darme cuanta de que no debo permanecer aqui mucho tiempo , pues no hay rastros en el de ninguna presa a la que poder acechar , fuente de mi vida. Asi que me bajo de mi roca y me dispongo a internarme de nuevo en mis dominios.
Justo antes de alejarme definitivamente giro la cabeza como para retener la imagen en mi retina de ese ser al que he seguido durante dias , y veo una escena de colores que me ayudan a comprender por que el humano a caminado hasta aqui , hasta el mar. Tenemos en comun el mismo amor por la tierra que compartimos , y cada uno vive en ella a su manera , asi que de un salto lo pierdo de vista y lo dejo disfrutando en solitario de los colores que muestra el cielo cuando el sol se esconde en el mar.
Mañana sera un nuevo dia de caza para los dos. Yo acechare a algun ciervo despistado y el seguro que usara ese objeto alargado y plano para acechar a alguna presa , pero esa aventura ya no me interesa... soy un puma...



2 Comentarios:
Uno mira a su alrededor y cree ver una cruda realidad y más aún en estos tiempos que corren... pero escarvando un poco hay rayos de luz que te llenan de esperanza.
Enhorabuena por tu relato.
tremendo!!.. me ha encantado esta entrada y la foto.
Saúdos dsd fuerteventura
Publicar un comentario en la entrada